Derivados
de ‘pan’ con sufijos equivalentes encontramos en todas las lenguas románicas,
sin embargo, no significan siempre lo mismo que en castellano, es decir, ‘persona
que hace y vende pan’. En efecto, solo el portugués padeiro y el italiano panettiere
tiene este sentido. El catalán paner(-a) i
el francés panier significan ‘cesto o
recipiente para llevar distintos objetos entre los que se incluye el pan’. No
obstante, cabe decir que tanto una como la otra designan este oficio con un
sufijo cognado del castellano -ero, a
saber, -er en ambos casos. La
diferencia es el lexema. De esta forma, tenemos el catalán forner derivado de forn ‘horno’
(literalmente sería ‘la persona que hornea’ cf.
cast. hornero, pt. forneiro, fr. fournier, it. fornaio que
tendrían este mismo significado) y boulanger,
cuyo origen sería más complicado ya que a lo largo de su historia ha ido
incorporando distintos sufijos que proceden de diferentes lenguas. La palabra catalana
que da origen a esta profesión nos acerca a la inglesa y, por extensión, a la
de otras lenguas germánicas. En este caso, en vez de derivar de un sustantivo,
derivan de un verbo. Así, el inglés baker
procede del verbo bake ‘hornear’ y el
alemán backen ‘id.’ nos proporciona Bäcker. Ocurre lo mismo en galés con el
verbo pobi que también significa ‘hornear’
y que da el sustantivo pobwr ‘panadero’.
Asimismo, en las lenguas eslavas observamos formaciones similares: el polaco piec ‘hornear, asar’ nos da piekarz ‘panadero’ y el ruso печь nos ofrece el
derivado пекарь. El
vasco, al igual que el castellano, cuenta con derivados tanto de ‘pan’, ogi, como de ‘horno’, labe,
para designar la persona que hace el pal: ogidun y labari respectivamente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario